viernes, marzo 17, 2006

COTIDIANO INCONCLUSO

Delgado y bajito rebuscaba la vida bajo las rallas grises que suponían los restos de alguna frondosa cabellera.
Muchas veces le habían robado lo poquísimo que poseía y tres lo habían asaltado en lo que iba del año.
Mínimo hombre, arrastraba un pensamiento que le brotaba desde su sonrisa plena: somos más las buenas gentes que las malas. Si hiciéramos tanto bien con la fuerza que ellos el mal, si lo gritáramos con la misma valentía que ellos, si al menos tuviéramos ese tipo de atrevimiento…al menos tuviéramos ese tipo de atrevimiento…

PAIS DE COTIDIANOS.

En mi país existen los cotidianos. Es fácil verlos transitando por todos lados. Tienen en conjunto las más variadas prácticas, desde la sutil melancolía hasta la más feroz envidia. Hay también, estos son los menos, los cotidianos alegres que andan siempre cantando, estos cotidianos, contrario a lo que podría pensarse, no son tan queridos, es común observar que estos cotidianos son ferozmente atacados por otros, una verdadera lástima, los tratan como si estuvieran locos o les aúllan como si estuvieran imitando a los perros cuando escuchan el ulular de las sirenas de las ambulancias o los bomberos.
Hay otros que sin ser hacedores de cotidianos, actúan como tales y van reforzando los más variados tipos de cotidianos casa por casa donde les permiten entrar. Para verlos basta, por ejemplo, con sintonizar los noticiarios. Como de los temas que hablan son de lo más variados así refuerzan en los practicantes de cotidianos la cólera, indignación, envidia, ironía y un sin fin de reacciones que hay que ver
.