viernes, marzo 10, 2006

HISTORIA EN EL ANONIMATO.

Soy anónimo. Lo sé. Soy anónimo desde esta mañana o desde siempre. Digo siempre porque sobré como cualquier otro. El nombre no importa ahora. Nací anónimo. Mi nombre siempre es sustituido por cualquier atributo físico, un sobrenombre, un número, una seña…

PRIMERA PAGINA

A veces uno topa con ellas al salir de la casa. A veces se desgranan en las esquinas de las aceras bañadas por el humo de los carros y las acciones de la estupidez humana. Viajan con nosotros en los autobuses con ojos somnolientos en las mañanas o con la fatiga de los pesados días de trabajo. Huelen a angustia o a sudor acongojado. A cansancio o a montaña fresca. Están viciadas de costumbres cotidianas, esas que se nos pegan en el pelo y terminan metiéndose en la cabeza hasta que llegan a formar parte nuestra.
Algunas son tiradas al vuelo. Otras son contadas a propósito, para que sean contadas más tarde en hojas blancas. Pero las más, las que se escapan a gritos desde su realidad, se dejan escuchar a grandes voces desde las pantallas de los televisores, las hojas de los periódicos o las paredes de las ciudades con sus inquebrantables voces…

Los cotidianos

Algunas veces pasan cosas a nuestro alrededor sin que nos enteremos, o nos enteramos y no sabemos de donde vienen o vienen y no las vemos ni quien las dejó para nosotros o si las construimos nosotros sin saberlo... son cosas que por cotidianas no nos parecen nada especiales y no las consideramos y así siempre...