AMULETO DE LA HISTORIA DE UN PUEBLO.
Nunca fue más tranquilo San Juan del Monte que en los días en que los amantes se paseaban por los rincones más públicos y los más escondidos del pueblo.
A decir verdad, Esteban y Yolanda eran de esos amores que arrastran con su felicidad a todos los que se cruzan con ellos en el camino.
San Juan del Monte no era posible sin ellos. Eran el símbolo del pueblo. Más aun, en poco tiempo eran como su santo y seña.
Los habitantes encontraban aquella unión tan natural que nunca consideraron la posibilidad de que la maldad los pudiera rodear. Otras parejas eran censurables, pero Esteban y Yolanda jamás.
Los visitantes de San Juan del Monte sentían gran pasión al verlos tan juntos, tan uno solo, que cuando visitaban el pueblo lo primero que hacían era preguntar era por los amantes y la respuesta era casi siempre la misma: bajo los cipreses.
Una mañana Esteban no amaneció en el pueblo, simplemente desapareció en la noche fría de la montaña. Yolanda palideció lentamente dentro de las paredes de su casa y nunca más volvió a ver el sol. El pueblo sigue ahí metido entre las montañas y su gente no recuerda ya a los amantes, excepto una vieja mujer que oculta en su casa espera revivir algún día su propia historia.

1 Comments:
Me parece un buen cuento, me recordó los "Cuentos de angustias y paisajes", una última pulida y creo que sería un gran cuento.
Publicar un comentario
<< Home