RELATO EN LA PARED.

- No se da cuenta que la pared le está hablando, óigala, le está gritando...
Así repetía una y otra vez el joven dieciochoañero al policía que lo llevaba arrastrado por el cuello, con la evidencia de tarros de pintura aerosol y la narración ocular de los hechos en su cabeza.
- Usté n’uentiende- le decía al otro policía que los esperaba en el carro patrulla fumando, entre aburrido y somnoliento.
Juntos desaparecieron en la oscuridad de la noche.
El sol tempranero alumbró la pared blanca que no cesaba de gritar a los que pasaban a su lado, con voces de colores :
- Simplemente, te amo.
- No me gusta este país donde la sencillez más que una virtud es un defecto.
- Apaga tu cerebro, enciende tu televisor
- Ojo, nos están USAndo.
Y un montón de cosas que mejor sería ir a escuchar.




