HISTORIA A CONCIENCIA.

Sucede que Patricia se despierta por la madrugada y siente gran necesidad de tomar un poco de agua. Acto seguido baja de su cama, se dirige a la cocina y está por servirse su vaso cuando advierte que la están observando, gira y descubre a un pequeño ser casi filiforme, entre simpático y misterioso. Entre asustado y cómico que la observa sin perder detalle de movimiento alguno. Se suscita entonces el siguiente diálogo, a saber:
-¿Cómo, sólo agua?
-¿Y?
-¿Y por qué no un buen trago de algo más fuerte?
- Podría ser…
- Puede ser. Es más, debe ser.
- Tenés razón.
De inmediato guarda la botella del agua, saca el cartón con el jugo de naranja, el vodka y en un vaso alto descarga unos hielos.
Camino a su habitación, vaso y bebida en la mano piensa en lo simpático que le parece el tipo de la cocina, es más, trata de recordar donde lo ha visto antes porque le parece tan familiar que hasta lo presiente parte de ella, como si los dos pensaran lo mismo, casi una conciencia o algo así.
Entra en su cuarto, agita su bebida y cuando va a dar el primer sorbo, una voz le dice:
-Y qué, ¿no vas a brindar?
Se da la vuelta y sentado en la mesita de noche el filiforme le sonríe. Patricia levanta el vaso y decidida responde.
-Tenés razón…, ¡ por vos!.

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